Displasia de cadera en gatos

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Aunque la displasia de cadera se asocia más comúnmente con el perro, además de estar mucho más presente que en los gatos, nuestros gatos también pueden sufrir de la misma condición que puede llevar al dolor, dificultad en el movimiento y degeneración progresiva de las articulaciones de la cadera.

La displasia ocurre cuando la concha esférica que forma las caderas no se desarrolla correctamente, porque es una malformación.

Este desarrollo anormal significa que la bola no encaja perfectamente en la articulación necesaria para facilitar el movimiento libre y se producirá una degeneración progresiva. Sigue leyendo para obtener más información sobre la displasia de cadera en gatos.

¿Cuáles son las causas de la displasia de cadera en gatos?

La displasia de cadera es una afección hereditaria en lugar de una contracción, pero la enfermedad es causada por una combinación de predisposición genética a la afección y factores ambientales.

La displasia de cadera involucra múltiples genes, por lo tanto, sólo cuando ambos padres tienen el gen de la afección, los hijos la heredarán: esto puede ocurrir incluso si los padres no tienen síntomas o no sufrieron de esta afección. La displasia de cadera en gatos es bastante rara, pero ocurre con más frecuencia en algunas razas que en otras.

 

Algunas razas de gatos, como Maine Coon o Persa, tienen factores de riesgo particularmente altos para la displasia de cadera: alrededor del 18% de la displasia de cadera en desarrollo de Maine Coon desarrolla la afección y un número exponencialmente mayor de gatos de esta raza tiene el gen de la displasia de cadera.

La condición prevalece en gatos grandes con un esqueleto masivo, pero incluso los gatos más jóvenes pueden ser afectados potencialmente por esta condición hereditaria. La afección es mucho más común en gatos de raza que en cruces femeninos y los gatos son más propensos a desarrollar la enfermedad que en los machos.

Síntomas de la displasia de cadera felina

Primero, es importante conocer los ancestros de su gato para identificar la tasa de riesgo de displasia de cadera. Los síntomas físicos incluyen:

  •  Una extraña y oscilante o saltarina marcha sobre las patas traseras, en lugar del típico camino felino.
  • Articulaciones dolorosas de la cadera
  • Movimiento limitado de la cadera
  • Atrofia muscular o desarrollo muscular deficiente en los cuádriceps
  • Músculos del hombro demasiado desarrollados debido a una mayor carga de trabajo
  • Articulaciones de la cadera flotantes
  • Reluctancia o dificultad para saltar y subir o bajar escaleras
  • Dificultad para levantarse después de acostarse
  • Regocijarse para correr o tener prisa

Pueden ser necesarios exámenes de sangre, orina, radiografías y otros exámenes. Su veterinario le pedirá toda la información sobre el historial genético de su gato, ya que esto podría ayudar a garantizar una imagen más clara de la afección y la probabilidad o no de desarrollarla.

¿Cómo es la displasia de cadera en gatos?

La aparición de displasia puede variar de gato a gato y el tratamiento variará en función de la situación y de las posibilidades de proporcionarle mayores oportunidades para mejorar su calidad de vida.

En los casos de displasia de cadera leve sin un impacto importante en el bienestar general del animal, el tratamiento incluirá ligeramente fisioterapia, control de peso y medidas ambulatorias para fortalecer los músculos y articulaciones alrededor de la cadera, no para darles mayor presión.

Para los casos más graves o avanzados, puede ser necesaria una cirugía para corregir la afección y restaurar la libertad de movimiento del gato, existen diferentes enfoques quirúrgicos para tratarlo.

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