Enfermedades caninasEnfermedades caninas

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A continuación se muestran tres enfermedades y los síntomas que se pueden presentar en tú perro y, en algunos casos, también encontrarás el tratamiento.

 

Lleva a tu perro al médico universitario o a la clínica veterinaria. Toma notas para que no te olvides del cuidado, dieta, horarios y todo lo que necesitas hacer para ayudar y curar a tú perro. Tú experiencia de cómo reacciona el animal a la administración de medicamentos y dieta puede ser descrita en la libreta – será útil para ti en el futuro.

 

Anemia.

A menudo la consecuencia de una mala nutrición, o una enfermedad larga y tediosa como la gastroenteritis, es el agotamiento de la sangre. La hemorragia, cualquiera que sea la causa, o una abundante verminosis también puede provocar anemia en el perro. Es fácil reconocer a un perro anémico con mucosas pálidas, baja temperatura, respiración lenta, falta de lucidez, falta de apetito, digestión difícil, pelo áspero, piel seca que caracteriza al animal durante la enfermedad. Una vez que el médico ha identificado la causa de la anemia, también es fácil tratar este trastorno secundario. Será apropiado hacer que el perro anémico tenga una vida higiénica muy intensa basada en paseos al aire libre: la dieta será rica en carne cruda picada, e hígado crudo. El veterinario también puede indicar qué preparado medicinal puede administrarse al perro para ayudarle a recuperar la salud.

 

La angina (dolor de garganta).

Se manifiesta con fatiga general, pérdida del apetito y pérdida de saliva y mucosidad, tos, respiración sibilante, vómitos, temperatura. La angina (no la angina de pecho, que es una enfermedad cardíaca) no es un trastorno grave y puede ser causada por el frío, en primer lugar; o por cuerpos extraños que entran en la laringe, como por ejemplo, fragmentos de hueso. Puedes estar consciente de la presencia de este trastorno, examinando la garganta de tú perro; si observas enrojecimiento e inflamación. Si se trata adecuadamente, normalmente, la enfermedad dura cerca de diez días, durante los cuales la fiebre disminuye paulatinamente y el perro comienza a comer con más ganas, recuperando su vitalidad habitual. Un tratamiento eficaz -además de las sulfonamidas, que deben ser prescrita por el veterinario- es la administración de leche caliente y endulzada con miel, y la inhalación de agua hirviendo en la que se han disuelto algunas gotas de trementina. Estas inhalaciones también ayudan a calmar la tos tenaz y liberar los bronquios de la catarro. Durante la enfermedad, el perro debe ser alimentado con una dieta ligera, fácil de tragar, como el pan horneado en leche, y mantenido caliente y bien cubierto con una pequeña paleta durante las caminatas.

 

Inflamación del ano.

Desafortunadamente, este trastorno afecta sobre todo a los perros mayores, pero ni siquiera los cachorros que sufren de enteritis están exentos de ésta.

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