¿Los perros tienen ombligo?

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Pregúntele al dueño de un perro si su animal tiene ombligo y probablemente le dirá que no. Esto se debe a que los ombligos están escondidos en los perros. Sin embargo, la respuesta es que los perros tienen ombligo.

La razón principal por la que muchas personas creen que no los tienen es que los ombligos de los perros son muy diferentes a los humanos. Estos últimos son fácilmente visibles, mientras que los de los perros son a menudo sólo una pequeña cicatriz: no parecen un agujero en el vientre y suelen ser lisos (a menos que haya un problema similar a una hernia) y sin vello.

El ombligo del perro es el punto donde los vasos sanguíneos de la placenta están conectados con el cachorro antes de que nazca. Éstos son vitales: proporcionan nutrientes y oxígeno, y eliminan los productos de desecho. Una vez que el cachorro nace, ya no necesita estos vasos y cordón umbilical. La madre a menudo se come el cordón. No toma mucho tiempo para que la corteza sane en el punto donde fue atacada; en aproximadamente un día la corteza se forma y después de un tiempo se vuelve difícil localizar el mismo punto.

¿Por qué resulta ser delicada y de cuidado esta área?

El área del ombligo es un punto común para las hernias: se desarrollan cuando la pared abdominal no se cierra completamente alrededor del cordón umbilical durante el desarrollo. En algunos casos, este defecto puede ser potencialmente mortal.

Las hernias capitán en perros machos y hembras. Hay muchos tipos de hernia: sin embargo, si su perro tiene una, debe llevarla al veterinario; a menudo se utiliza la cirugía correctiva, a veces al mismo tiempo que la esterilización o la castración.

Cuatro tipos de hernias son más comunes entre los perros.

El tipo más común es la hernia umbilical: se forma en el abdomen, en el ombligo. Hernia contiene tejido graso.

Las hernias inguinales generalmente ocurren en mujeres embarazadas o compactadas. Son causadas por un espacio vacío entre el abdomen y los músculos posteriores de la pierna. Esta hernia puede ser peligrosa, ya que el intestino podría “atascarse” en el vacío.

La hernia perineal no se encuentra en el área del vientre: ocurre cerca del ano del perro y es más frecuente entre los machos no esterilizados.

Las hernias diafragmáticas pueden ser congénitas o causadas por un traumatismo, como un choque con un automóvil. Son causadas por un desgarro en la pared muscular entre las cavidades abdominales y torácicas. Son peligrosos, ya que los órganos abdominales pueden entrar en el tórax. No hay ningún signo externo de esta hernia: se requieren radiografías para detectarla. La mayoría de las hernias se tratan con éxito gracias a la cirugía. El diagnóstico precoz es esencial: no espere demasiado tiempo para que su perro sea llevado al veterinario.

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